Semana 40: ¿Seguro nacen mañana?

28 de septiembre de 2012

Pues al final no nacieron el día 22 de septiembre. Allá fuimos y cuando estábamos ya en el paritorio y me dijeron que me pusiera el camisón pedí hablar con la ginecóloga. Le expliqué que preferíamos que no fuera un parto inducido. Le pareció bien, estaba de acuerdo con nosotros.  Me pusieron en monitores y  todo estaba perfectamente. Me dijo que fuera dos días más tarde otra vez para monitores y si todo estaba en orden pues que me daba hasta el miércoles. Pero fui el lunes y finalmente me dieron hasta el día de hoy. Hoy ya es día 28, acaban de dar las doce de la noche y es el día en que salgo de cuentas.

Por la mañana ingresaremos de nuevo a las 9 de la mañana por urgencias. Es el último dia de mi embarazo, será el día del encuentro con mis niñosy les veré la carita. Estoy nerviosa, un poco sólo, más por la incertidumbre de lo que significa una inducción, las horas que pasaré con mucho dolor, poco dolor, ya se verá y luego si todo saldrá bien o no, cuánto tiempo pasará, etc. Me voy a la cama, va a ser un día muy especial en mi vida...seguro que el más especial. 

Semana 39: quizás nacen mañana

Viernes, 21 de septiembre.

Hoy he cumplido 39 semanas. Quién lo hubiera dicho. Yo no me lo creo, es lo primero que le dije a la doctora ayer, en la cita de control.

Como por la mañana había expulsado algo de tapón mucoso y tenía dolores de regla durante más tiempo del de costumbre, me quiso reconocer. Me pasó a otra sala donde había otra ginecóloga y unas enfermeras y cuando vieron mis piernas se asombraron. Me preguntaron cuánto tiempo llevaba así.  Resulta que en la última cita que tuve, diez dias antes, me atendió una ginecóloga que no me había visto antes y no ellas, que son las que me suelen llevar. La otra ginecóloga no le dio mucha importancia, y bueno, también tengo que decir que no las tenía tan inflamadas como ayer.

Me dijeron que no se podía esperar más y que me inducirían el parto. No me lo esperaba en absoluto, parecía que querían que fuera ya ese mismo día o al día siguiente. Me hicieron un análisis de orina y también me tomaron la tensión para ver si todo iba bien. Iba bien. Luego pasamos otra vez a la sala de alto riesgo. La gineccóloga  me hizo entonces  una eco, ya apenas podía ver casi nada. Parece que el peso aproximado de Valentina es de 3 kilos 200 y el de León de 3 kilos 280. Se mueven mucho y eso parece ser buena señal.

Le comenté a la doctora que prefería que el parto no fuera inducido y que nacieran cuando tuvieran que nacer. Ella me dijo que era de la misma opinión pero que no podíamos forzar la máquina y que mi cuerpo ya daba señales de no poder más. Bueno, yo me siento muy bien, lo malo son las piernas, eso sí. Ayer por la noche las tenía tan inflamadas que pensé de nuevo en un trombo y me asusté un poco.

Le dije luego si podíamos dejarlo para el sábado 22. Primero porque pensé que seguro que me ponía de parto ese mismo día  (el 20) u hoy, el 21. Y en segundo lugar porque nunca he querido que fueran virgo.  Ya sé que es una tontería,  y encima por la noche comprobé que los libras empiezan el 24 de septiembre.  Pero bueno, el caso es que la doctora me dijo que no había problema. Que ingresara el día 22 por urgencias a las 9 de la mañana.

Pero esta mañana me he despertado y ya sin el impacto de las circunstancias he podido reflexionar. Llevo todo el día pensando que realmente no quiero que me provoquen el parto, creo que les falta muy poquito para nacer y prefiero que sean ellos los que lo hagan en su día, sin forzar nada. Martin piensa lo mismo que yo. Así que mañana acudiremos a las 9 de la mañana e intentaré hablar con la doctora, espero que esté allí. Si me dicen que es mejor no esperar más, pues me quedo y no me voy a poner cabezota, pero si es posible dar un poquito más de margen voy a intentarlo. Otra cosa, mañana está de guardia esta ginecóloga que me ha visto en el último control, que es la que me parece más eficiente de todas y con la que me siento muy a gusto. Hay otra que me gusta bastante también.

No tengo mucho más que decir, bueno, la verdad es que tengo muchas cosas que expresar, pero ya es muy tarde y mañana igual es el gran día en el que conoceré a mis niños. Será seguramente un día muy largo y ahora quiero pensar y concentrarme en estar tranquila y en no ir con miedo, como muy bien me ha aconsejado mi amiga Carmen.

Pongo unas foto del lunes 17, la verdad es que no se me nota la gran barriga que todos me ven. Dicen que las fotos no lo reflejan. Pero las pongo para recordarla, hoy quizas es el último día que duerma con ella, de nuevo sentada, los tres juntitos de este modo. ¿La echaré de menos, como dicen?Ya creo que puedo contestar afirmativamente, han sido muchos meses con ella a cuestas y te haces...te haces a estar embarazada...y es muy bonito y una experiencia única.

Vamos a ver qué pasa mañana...


Semana 37: Por fin he llegado

¡Qué abandono de blog! Me parece mentira haber pasado cinco semanas sin escribir. Supongo que es un reflejo de todo lo que ha pasado durante este tiempo, he estado muy ocupada con la llegada de Martin y especialmente con la preparación de todo. Creo que he tenido lo que se llama síndrome del nido, hay que dejarlo todo preparado para la llegada de los peques. Así que bueno, ahora intentaré dar algunas pinceladas de lo que recuerdo y me resultará interesante recordar.

Bien, vino Martin y en un par de días o tres nos trasladamos a nuestra casa de Madrid, allí había mucho que hacer: pintar la habitación, comprar la cuna, el cambiador, la bañerita, dejarlo todo limpio y preparado, poner cortinas, etc. Mi familia me visitó en varias ocasiones y me ilusionó mucho tenerlos en mi casa. Pero allí he disfrutado poco, la verdad. Lo mejor que tiene el piso es que está en el centro de Madrid y yo, durante estos días, sólo permanecía en el centro de la casa, no sálía casi. Sólo a desayunar a alguna cafetería cercana o a comprar lo necesario y para esto último necesitaba un taxi. Mi amiga Patricia fue conmigo a Ikea y me ayudó con algunas compras, luego fui con mi hermana Luli y ese día pensé realmente que me ponía de parto porque estuvimos muchas horas y yo me encontraba fatal. Marta vino a cenar una noche y Patricia ha estado haciendonos visitas todo el tiempo porque vive al lado. Apenas he visto a mis dos amigas en estos meses por estar en Torrejón y no en Madrid y por no poder moverme como quisiera. También han venido a casa Juan y Ciara.

Durante esos días en Madrid comenzó a dolerme bastante el hueso de la pelvis, esto me impedía caminar bien, cada paso era un dolor. He leído que cuando está cerca el momento el hueso se ablanda ( o si no es el hueso es algo parecido) y la embarazada comienza a sentir dolor y a caminar en forma de pinguino. Doy fe, es lo que parezco cuando voy por la calle.

Martin me acompañó a dos clases de preparación al parto, la verdad es que no se enteró de mucho porque su nivel de español no es muy bueno que digamos y tampoco me preguntó mucho después de las dos clases, era más bien yo la que le explicaba algunas cosas.

En la semana 34 nos tocaba cita en el hospital para otro control. Nos dijeron que los análisis estaban fenomenal, la glocosa la llevo bien y los bebés pesaban ya casi 2.500. Creo que Valentina 2.420 y León 2.480. Es decir, que los dos habían crecido ya un montón, especialmente Valentina, que siempre habia estado a unos 150 gramos de su hermano y ahora sólo a 60. Ella se mueve mucho, muchísimo comparado con León. En estas dos últimas semanas ha ganado mucha fuerza y no para de darme patadas en la zona del ombligo. Arrastra los dos piés con todas sus fuerzas y me deja la zona un poco dolorida, siempre he tenido algo en el ombligo, pensaban que podría ser una hernia, pero nunca han encontrado nada aunque me han hecho varias pruebas. No saben qué es, pero algo tengo porque lo noto y precisamente la niña está situada de tal forma que todas sus patadas van a esta zona. A veces me pongo la mano y presiono con fuerza para que no sobresalgan sus pies, pero puede conmigo, me levanta la mano. En la eco todo parecía bien, le dije a la doctora: "Le voy a hacer uan pregunta que igual le parece extraña. ¿podria pedir que el parto fuera con cesárea?". Ella me contestó. "Sí, por pedir puedes pedirla, pero no te la vamos a hacer....a no ser que sea necesaria".  Después de esa eco es cuando nos fuimos a Madrid y comenzó el derbi de dejarlo todo listo.

Durante las últimas cuatro semanas entró en mi familia una conjuntivitis vírica virulenta y muy agresiva. Primero mi padre, luego mi madre, después el pequeño Pablo y de éste pasó a mi hermana Bea. Me daba miedo contagiarme también, imaginaba un parto con los dos ojos ensangrentados y doloridos y con el gran temor de pasarselo a los bebés, qué miedo. O que la cogiera Martin y no le dejaran pasar a quirófano. Afortunadamente no la hemos cogido todavía, ellos siguen aún con su tratamiento, pero ya están mucho mejor.

La siguiente eco fue en la semana 36. Dejo una foto aquí de dos días antes de la cita. Me pusieron en monitores por primera vez. Todo sigue fenomenal, qué bien. Cuando me dijo el peso de los niños no me lo creía, la verdad es que ella casi tampoco. Valentina 2.800 y el niño 3 kilos. Me dijo que no parecía un embarazo gemelar porque en estos casos los bebes son mas pequeños. Ambos tenían percentil 80.  Vimos otra vez sus caras en 4D. León sigue con su carita regordeta y su nariz chatita,  y pudimos ver por primera vez desde la semana (creo que la 29) la carita de Valentina. Es muy diferente a su hermano, me sorprendió esta vez, es distinta de cuando la vi por primera vez y me pareció algo extraña, quizás porque su hermano la está presionando con su cabeza, según la doctora, y es posible que estuviera algo incómoda. La verdad es que me pasé esa noche sin dormir pensando en negativo, en la próxima le pediré a la doctora si podemos verla de nuevo para ver cómo está.

                                          Semana 36

Y bueno, ya ha pasado una semana y veo que esto sigue creciendo. He llegado a la semana 37, es increible, después de lo que pasé hasta el quinto mes. En esta semana ya se considera que los bebés están ya completamente formados y sus pulmones funcionan bien.

Ahora estoy en casa de mis padres, mi familia piensa que es mejor que me quede aquí porque ya no estoy como para moverme mucho y andar de acá para allá y además tengo el hospital a un paso. No necesitan convencerme, la verdad, estoy encantada de estar con ellos. Aquí ya lo he dejado todo también preparado: el carrito con los dos cucos forrados ( me vinieron  forrados de un gris ratón y he tenido que hacerles fundas), las minicunas, los pañales, la maleta para el hospital, los arrullos, las mantitas, la ropita ya toda clasificada y ordenada...todo está ya listo...pero ¿estoy yo lista? Por una parte tengo muchas ganas de verlos ya, pero por otra prefiero esperar un poquito. Total estaré con ellos ya siempre y el que nazcan ya me da la sensación de que mi marcha para Jamaica está más cerca y no me apetece nada irme ahora. Lo del parto ni lo pienso y creo que ese es otro de los motivos. Debería pensar un poco ahora y concienciarme para ir más tranquila y fuerte para todo, entonces me sentiré también yo preparada. Martin dice que se pondrá a mi lado, pero no para verlo todo en primer plano. Seguro que se caería al suelo, le pasa cuando ve mucha sangre.

Hoy es sábado, 8 de septiempbre, salgo de cuentas el 28. Estamos haciendo una porra en la familia para ver qué día nacen. Yo no tengo ninguna intuición por ahora, pero al termino no voy a llegar. Tengo mucha tripa, la gente me va diciendo cosas por la calle: "Ay, hija, ¡cómo estás ya!", " Uy, madre, vaya tripa que tienes, ya te queda poquito, ¿no?", " Madre mía, ¿´cuántos llevas dentro?" Como no he engordado, sigo igual e incluso más delgada, sólo se me ve triponcio,je,jeje. Dice mi hermana que por detrás no parece que esté embarazada, pero cuando me giro mi perfil asusta.

El fin de semana pasado celebramos en Brunete el cumple de mi sobrina Virginia y el de mi sobrino Pablo. Fue estupendo estar con todos allí. En Jamaica me pierdo casi todos los cumples.

Cierro esta entrada ya acordándome de mi querida Linuca, que nos dejó de repente en estos días, era la madre de Juan y una persona muy especial. La envío un beso y un abrazo inmensos porque sé que su energía y su espíritu vuelan libres ahora y están seguramente por los aires norteños, con sus corazones: Patriciuca y Pepe. Espero que desde arriba me proteja y me ayude con el nacimiento de los bebés y me los cuide mucho.¡Un besuquín, Linu!

Semana 32

Hoy, viernes 3 de agosto cumplo las 32 semanas. La doctora me dijo que cumplo semanas los viernes, yo pensaba que los sábados. En fin, sólo decir que sigo con mis controles de dieta y pinchazos para la glucosa y lo llevo muy bien, con mis clases semanales de preparación al parto e intentado tener paciencia con la gran fatiga que siento. Me veo cada dia más limitada, con más molestias a la hora de dormir y muy, muy, muy débil. No estoy segura de poder con un parto (vamos, dos) si como dice la matrona el desgaste físico se asemeja al de una maratón. Imposible, si yo camino 20 metros y me tengo que sentar por la fatiga y la falta de oxígeno. Es lo único que llevo mal. Ya ni tengo ganas de ir a ningún sitio porque lo paso mal por esto.

Mi tripa sigue en aumento, como es natural, ójala que aguante bien porque está muy dura y tensa todo el día y aún más durante la noche y tengo muchas contracciones de Braxton (¿se dice así?). En las clases de preparación al parto le pregunté a la matrona si los mellizos implican dos partos y me dijo que sí, y que cuando sale el primero el segundo puede darse la vuelta, colocándose en posición podálica, al verse con más espacio , con lo cual hay que practicar una cesaria tras el primer parto. Ésta no es una buena noticia que digamos. Espero que no me pase. O cesarea para los dos o parto natural para los dos, pero uno de cada es demasiado, creo yo.



Ya queda menos y estoy muy contenta de que esto siga. Si llego a la semana 37 estaré superfeliz porque los bebés habrán llegado a término y no necesitarán incubadora ni correrán los riesgos del parto prematuro. Ya me estoy haciendo a la idea de un parto natural...incluso he llegado a pensar en no solicitar la epidural...me están convenciendo y tengo la impresion (falsísima, seguro) de que voy a poder...qué ilusa, conociéndome entraré en el hospital de menos de 1 cm pidiéndola a gritos.


Martín llegará un día antes de la semana 34. Él viene con muchas ganas de cuidarme (Sí!) y de vivir el embarazo de nuevo. Ahora que se mueven tanto le va a encantar notar sus movimientos. A veces me quedo mirando la tripa y noto como se mueve "sola". A veces salen bultitos como de dedos o manos, otras salen bultos más grandes, quizas los culetes o una cabeza. Me encanta verlos y notarlos, me estoy acostumbrando a tenerlos dentro de mí y a que se muevan durante el día y la noche. Te comunicas más con ellos cuando los ves o notas moverse. No tengo ni idea de si notan mi mano sobre ellos o perciben mis palabras o mi pensamiento. Creo que sí notan cuando pongo la mano porque continuan moviéndose como si nada y en cambio cuando es la mano de otra persona paran de moverse de inmediato. Otras veces les calmo y parecen entenderlo. Lo hago cuando veo que las posturas pueden ser incómodas para alguno de ellos. Cuando sólo hay un bebé tiene todo el espacio para él, no hay nadie incomodándole. Pero si hay dos los movimientos de uno pueden molestar al otro. Ya me ha ocurrido en tres o cuatro ocasiones, especialmente en la cama por noche, que uno de ellos se ha movido a una posición muy incómoda para el otro, incluso para mí o para él. El otro día estaba acostada sobre mi lado izquierdo, donde está Valentina. De repente noté toda la cabeza de León por encima del cuerpo de ella, me salió un melón enorme en la tripa que tiro de todos mis ligamentos y sentí dolor. También sentí que eso era malo incluso para el peque. Me incorporé y me puse a caminar poniendo suavemente mi mano sobre su cabeza, poco a poco fue volviendo a su lado, el derecho, y su cabecita parecía ya estar liberada de la presión, igual que su hermana. Luego le comentas esto a las matronas y te dicen que no pasa nada, que no me asuste, pero yo no estoy tan segura de lo que dicen, lo que siento cuando pasa esto es lo contrario. Seguramente tienen razon porque si pueden con el parto esto que cuento es una broma. A veces la niña, creo que es ella, mueve mucho las manos o quizás los pies bajo mi ombligo, y veo bultitos moverse por debajo de la piel a gran velocidad, yendo de una parte a otra. Es una sensación difícil de explicar, así que me he grabado un poquito para recordarlo. Justo viendo una prueba de atletismo de las olimpiadas de Londres. Aquí se movía Valentina.



Para terminar pongo una foto de mi precioso sobrino nieto, tiene ya dos meses y medio, está guapísimo y creciendo por minutos.


Semana 31: la carita de mi niño León

El 27 de julio tuve otra cita de control. Me hicieron una ecografía  y todo va muy bien. Valentina pesa ya 1.700 g y León 1.850 g. La doctora me dijo que están creciendo a la par y eso es lo ideal. Los dos tienen un percentil 75.

La ginecóloga volvió a cambiar la imagen a una eco 4D para ver sus caras. La niña estaba vuelta de espaldas y no pudimos verla, sin embargo sí vimos a León. A mí me parece guapísimo, claro, qué voy a decir yo con mi "objetividad" de futura madre. Ya ha engordado más y ya tiene unos buenos mofletes. En la foto se le ve buena parte de la carita: los ojos, la nariz y los labios. Lo que se ve a la izquierda es parte de Valentina, pero no sé bien qué parte es.

                                                   Y después de la patadita de su hermana:

Vamos a ver quien se coloca antes en la línea de salida. De momento van variando, primero siempre fue Valentina, pero en la penúltima eco ( 5 de julio) era León. En la última eco (27 de julio) se veía a la niña de nuevo en primera posición y sigue en cefálica, o sea con la cabeza para abajo, como debe ser. Pero León está colocándose en posición trasversal, con la cabeza en la tripita de ella, umm, y vimos cómo ella le daba una patada en la cara para que la dejara de incordiar y de invadir su terreno. La doctora dijo que parecía que el niño estaba retando a la hermana, pero que no pasaba nada, que así están todo el día y que los mellizos salen sabiendo más de la vida que los bebés que se gestan solos. No me extraña, ahí dentro debe haber además de convivencia, una lucha de poder. También dicen que el bebé mas fuerte ayuda al otro...no sé cómo. La verdad es que no debe ser lo mismo estar sólo que junto a otro bebé en el útero, donde hay tacto, patadas, caricias dicen también y se comparte para bien y para mal un espacio. Quizás podría compararlo a estar pisando la luna solo o en compañía. Bueno, o haciéndolo más sencillo, compartiendo una cama que cada vez se hace más pequeña.
El 24 de julio fuimos a hacer una visita guiada al hospital. Nos pusieron en una sala de conferencias y había muchas mujeres embarazadas con acompañantes. A mí me acompañó mi hermana Bea, Martín aún no ha venido. Una matrona, una ginecóloga y una anestesista nos informaron sobre el parto y las posibilidades que tenemos de elegir y ser el sujeto activo del parto. Al final hubo una ronda de preguntas que me resolvió dudas. Por ejemplo, si tienes glucosa gestacional no puedes dar a luz en la bañera, pero si la tienes bien controlada con la dieta entonces el parto puede ser de baja intervención y los monitores son sin cables y puedes moverte libremente durante la dilatación, meterte en unas duchas que tienen para relajarte, subirte a la pelota de pilates y bueno más cosas de las que ya ni me acuerdo y que seguro me recordaran en el momento oportuno. Fue una muy buena sesión informativa. Las tres coincidían en que lo mejor es un parto de muy baja intervención, con analgesia que no sea la epidural ( bueno, la verdad es que la anestesista no tanto). Luego fuimos a visitar las instalaciones de maternidad: el paritorio, la habitación y vimos que los quirófanos estaban muy cerquita de los paritorios. Todo me pareció estupendo, muy bien preparado y de un gran control para la seguridad, la comodidad y el bienestar de madre e hijo.

Semana 30: disfrutando ya sin miedos de un embarazo normal



La semana pasada (semana 29) comencé con las clases de preparación al parto. La verdad es que no iba muy convencida de que sirvieran para mucho, sin embargo cambié pronto de idea. Nos explicaron muchas cosas que me parecieron importantes. La matrona nos comentó que toda la información que recibimos está concebida desde el mismo concepto de "piel con piel" del hospital de Torrejón. Es importante que sepamos todo lo que nos cuenta para que actuemos y seamos partícipes de nuestro parto. En ese concepto la madre se implica, no es un agente pasivo al que sólo le mandan empujar. Ella puede elegir bajar la dosis de epidural para poder sentir más y poder empujar mejor, por ejemplo. Ahora ponen menos dosis porque lo que se pretende es eliminar el dolor pero no anestesiar, es importante sentir para poder empujar. Aún así podemos pedir que bajen más la dosis.  O elegir otro tipo de analgesia  y evitar de esta forma la epidural, que prolonga el parto y puede favorecer el uso de instrumental (ventosa o forces): oxido nitroso, agua caliente, bañera, etc.Nos volvieron a comentar que tenemos muchas opciones de parto: en cuclillas, en la ducha, en la bañera, a cuatro patas o bien con epidural y en una camilla ( la forma clásica, vamos). Y más cosas de las que ahora no me acuerdo, pero las tengo apuntadas para refrescarlas antes del momento  crucial.

Pero, para ser sincera, ya he asistido dos veces a estas clases y me gusta interactuar con las otras embarazadas, informarme de mucho que no sabía, demitificar mitos, etc., pero yo siemrpe he pensado que mi parto sería una cesárea programada. A los 28 años tuve una hemorragia en la retina que me dejó una lesión macular. Ahora no me afecta nada a la visión, pero en su momento sí y mi oftalmólogo me dijo que en caso de quedar embarazada tendría que tener un parto con cesárea para evitar riesgos de que se pudiera producir otra lesión o bien agravar la existente. Siemrpe tuve esta referencia y pensé que no me iba a tocar pasar contracciones y todo el proceso de un parto natural. Se lo comenté a mi obstetra y  me dijo que las cosas habían cambiado mucho desde entonces. Me dio cita con el oftalmólogo. Fui ayer, una vez más un médico joven, amable y simpático, que después de explorarme bien con un equipo muy avanzado me dijo que estoy como una rosa, que veo muy bien y que no hay riesgo de nada. Asi que ahora me tengo que ir haciendo a la idea de este cambio de planes.

Esta semana visité también al endocrino, otro médico joven y encantador. A ver, que no valoro el que sean jóvenes, sólo que me sorprende que el personal médico de este hospital tenga tan poca edad y que además sean todos tan encantadores y profesionales. Me dijo que los controles de azucar que estoy haciendo están muy bien. Tan bien que en vez de pincharme 6 veces al día lo tendré que hacer sólo 2 veces. Puedo aumentar la dosis de proteína y verduras porque estoy muy, muy cansada, cada vez más. Me fatigo muchas veces al día y pienso que puede haberme subido la anemia y que esta dieta no me ha ayudado nada para combatirla. ¿Cómo voy a poder con dos cuando nazcan si ahora no puedo ni conmigo?

Algunas cosas que he hecho estas 2 semanas: piscina con mis hermanas y sobris, cumple de Patricia, comprar las sillas y los capazos, piscina con Marta y Gabriel, organizar y colocar el armarito de los niños, compras (casi todo para ellos), ver a mis amigos de Jamaica en Madrid...y algunas cosas más. Sobre todo disfrutar de mi familia.




A la espera de la foto con mis amigos de Jamaica. Qué ilusión verles en Madrid después de tanto tiempo.

Semana 28 + 5: molestias

Bueno, quería hacer una pequeña entrada para recordar cómo me siento, cuál es mi estado físico actual.

De momento, aunque tengo una barriga que parece de nueve meses, todo el mundo me lo dice, no soy yo, no tengo las molestias del termino de embarazo: dificultad para respirar, fuerte dolor de espalda, sensación de ahogo en el diafragama ( los bebés a término están muy grandes y te presionan el estómago y los pulmones y tooodo), etc. Claro, aunque el volumen de mi tripa sea tan grande como una embarazada de 9 meses mis bebés aún no son tan grandes ni me molestan tanto, ni me meten patadas "gloriosas" en las costillas.

Pero tengo otras: no puedo atarme los zapatos bien, lo hago con mucha dificultad, tampoco agacharme. Si me siento en una silla muy baja o me agacho me tienen que ayudar para levantarme. No puedo acelerar el paso al trote en el paso de cebra,  y subo las escaleras con asombrosa dificultad. A veces siento un profundo dolor de espalda, pero es pasajero. Y al final del día no puedo más, me encuentro ya mal.

Estas molestias ya las tengo desde hace varias semanas. Me resultan limitadoras pero normales. Sin embargo hay dos que no me gustan: una es la sensación de fatiga constante. Me falta el aire al hacer el mínimo esfuerzo, al caminar un poco. Por ejemplo, voy caminando por la calle y al entrar en una tienda me tengo que agarrar al mostrador y respirar profundamente porque me falta el aire. Si me levanto de la cama por la mañana, que se supone que estás renovada, pues llego al salón, me siento y vuelve la fatiga y la respiración honda porque me vuelve a faltar el aire. En fin, yo creo que es por la anemia, que me tiene muy floja. Y claro, veo a mi hermana subiendo y bajando y desmontando  el carrito del niño, con el niño en brazos todo el dia, sin dormir por la noche y me estoy empezando a asustar. Si estoy fuerte creo que puedo con todo, pero ahora, en este estado de fatiga y falta de aire, cómo me voy yo a hacer con dos niños. Me siento como una señora mayor, sin fuerzas y me acuerdo mucho de los mayores y lo que deben sentir los pobres cuando su cuerpo no les responde, cuando quieren y no pueden, porque yo estoy así ahora y es como llevar una camisa de fuerza y eso que sé que es temporal. Si es por la anemia con esta dieta que me han puesto dudo mucho que pueda superarla y el hierro que me tomo tampoco me sube los niveles, simplemente me mantiene o incluso me baja un poco. Así que se lo comentaré al endocrino porque yo puedo estar en este estado durante el embarazo pero no cuando de a luz y la anemia no se quita de la noche a la mañana, tengo que empezar a hacer algo desde ahora.

La otra molestia que no me gusta es la de cómo dormir por las noches. Las embarazadas se suelen quejar de dolores de espalda y de falta de sueño por no encontrar una postura cómoda. Yo estoy cómoda más o menos. Pero lo malo es que creo que Valentina y León no lo están y eso me deja a veces sin poder dormir. Si me pongo del lado izquierdo, que es el recomendado por los médicos, ya que el riego sanguineo es mayor para el bebé,  a Valentina se le echa encima todo el peso de su hermano y la pobre empieza a darme patadas, ¿protestando?. Entonces me pongo  boca arriba, pero termino cansada y cuando me vuelvo del dado derecho es León quien comienza con las patadas. La verdad es que casi todas las noches estoy durmiendo del lado izquierdo, ¿estará sentándole mal a la niña? Voy a preguntarle a la matrona, comienzo las clases de parto el 17 de julio, la próxima semana, a ver qué me dice.